La cumbre mundial del microcrédito inició su rueda de sesiones plenarias con la presentación de una propuesta para la creación de un sello de excelencia en el ámbito de las microfinanzas, que premie el empeño social de iniciativas microfinancieras por encima de otras prácticas consideradas como “poco éticas”.

Sobre la mesa de la sesión, constituida entre otros por personalidades como Frances Sinha, autora de la propuesta del sello, se puso de manifiesto  el contexto de crisis económica y financiera  global en que vivimos y la presión a la que las microfinanzas  están sometidas por los sectores que las consideran  como un instrumento más para generar deudores. Sobre esto, los ponentes dejaron de manifiesto que un sello de excelencia común para las microfinanzas contribuiría a asegurar un “valor añadido” a los servicios financieros, y a ganar en  transparencia y confianza hacia inversores y donantes, que podrían distinguir más fácilmente a quiénes consideran las microfinanzas como una forma de transformación hacia un mundo sin pobreza de quienes no lo hacen.

La propuesta, surgida hace varios años de la inquietud del director de la Campaña de la Cumbre del Microcrédito, Sam Daley, pretende la creación de un instrumento que, en base a ciertos indicadores, sirva para asegurar la buena gestión en microfinanzas, basadas en su valor social y transformador, y desmarcar a aquellas instituciones que trabajan con este objetivo de las que sólo priorizan el beneficio económico.

 

El sello un instrumento motivador y que marca diferencias

John de Wit, director general de Small Enterprise Foundation en Suráfrica, definía la idea del sello como un posible elemento diferenciador entre buenas y malas prácticas: “pienso que el sello servirá para hacer diferencia entre las microfinanzas constructivas de las preocupantes”.

Por su parte Anne Hastings, directora ejecutiva de Fonkoze Financial Services, en Haití, centró su apoyo a la creación de este sello por ser “un mecanismo de motivación dentro del sector”, porque da la posibilidad de “dejar que otros sepan quiénes somos y que hacemos” y porque ayuda a definir “qué es lo que queremos hacer” dentro del mundo de las microfinanzas.

 

El significado de la excelencia en microfinanzas

La autora de la propuesta del sello de excelencia, Frances Sinha, quiso resaltar en su intervención, “lo qué se quiere decir cuando se habla de excelencia en las microfinanzas”, de cara a entender mejor la finalidad de este sello. “es importante definir lo que queremos lograr con las microfinanzas y cómo lo queremos lograr”. “Un sello serviría para resaltar aquellas prácticas que conllevan un valor social”“Hablamos de excelencia en el alcance de la pobreza, en la inclusión de los más pobres”.

Los ponentes también resaltaron el beneficio que supondría para los más pobres que el sector estuviera dirigido por un sello que premie a las instituciones que dan un valor social a las microfinanzas, atendiendo a las necesidades globales de sus clientes y no sólo se limiten a dar créditos. Este premio se traduciría para las instituciones microfinancieras en reconocimiento dentro del sector. “Hay muchas instituciones que no son conocidas y que a través del sello van a poder ser promocionadas y conocidas”, declaraba De Wit. “De esta forma todos podemos aprender unos de los otros”, añadía.

 

Éxito o fracaso

Durante el turno de debate casi todos los ponentes coincidieron en el éxito de la creación de un  sello de excelencia en microfinanzas pasaría porque hubiera un respaldo generalizado por parte de todos los actores que hacen microfinanzas, y que fracasaría en caso de que estos mismos no vieran en él un instrumento de utilidad o se limitaran a considerarlo como una carga adicional de trabajo sin aplicaciones prácticas.

Dos cuestiones quedaron sin respuesta en esta sesión y dejan quizás un halo de incertidumbre en torno a la creación del sello de excelencia. Una es si el sello no se convertiría en una forma distinta de hacer negocio, a lo que Isabel Cruz, presidenta del Foro Latinoamericano y del Caribe de Finanzas Rurales (FOROLACER) en México, contestó que “no podemos solucionar un problema de exceso de comercialización de microfinanzas con otro de exceso de comercialización de herramientas de control”. La otra tiene que ver con la preocupación de que el sello se convierta en una forma de discriminar a las pequeñas instituciones microfinancieras cuyo peso dentro del mundo de las microfinanzas es relativamente pequeño. La pregunta no encontró respuesta por parte de los ponentes por la necesidad de cerrar la sesión plenaria y quedará para futuros debates.