| COMUNICACIÓN
- NOTA DE PRENSA
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La Plataforma 2015 emite un comunicado expresando su apoyo al
gobierno de Evo Morales tras la nacionalización de los hidrocarburos
COMUNICADO
SOBRE LA NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS EN BOLIVIA
Madrid, 12 de mayo de 2006. El tratamiento
que en diferentes medios españoles están dando a la
reciente promulgación por parte del Gobierno boliviano del
Decreto de Nacionalización de los Hidrocarburos es, cuanto
menos, poco comprensible por dos razones principales:
En primer lugar, parece que se está olvidando que el Presidente
Evo Morales Ayma llegó al poder en diciembre de 2005 gracias
al voto del 54% de la población (un porcentaje sin precedentes,
que jamás ha obtenido en Bolivia ningún otro candidato
presidencial) y a dos promesas electorales muy claras, la convocatoria
de una Asamblea Constituyente y la nacionalización de los
hidrocarburos. Ambas demandas provienen de la Agenda establecida
por los movimientos sociales en Octubre de 2003, Mediante Referéndum
Vinculante de 18 de julio de 2004, el 70% del pueblo boliviano decidió
democráticamente que el Estado recuperara la propiedad de
todos los hidrocarburos producidos en el país. No se entiende,
entonces, porqué sorprende tanto una decisión que,
simplemente, obedece al mandato que el pueblo soberano de Bolivia
otorgó a su actual Gobierno.
En segundo lugar, cuando se escuchan o leen algunas opiniones publicadas,
da la sensación de que la situación que, en estos
momentos, puede estar enfrentando la empresa Repsol YPF es una cuestión
de interés nacional. Que se sepa, los beneficios obtenidos
por la citada empresa no benefician a los españoles como
tal, ni al Estado o Comunidades Autónomas, sino, simplemente,
a unos pocos empresarios y accionistas de dicha multinacional. A
diferencia de Hacienda, Repsol “No somos TODOS”.
El Decreto de Nacionalización de los Hidrocarburos que tantas
reacciones ha suscitado en el panorama internacional, responde a
una voluntad firme de la ciudadanía democrática en
ese país de América del Sur, que viene movilizándose
intensamente desde el año 2000 , para recuperar el control
de los recursos naturales nacionales. El proceso de desnacionalización
de los hidrocarburos que el Gobierno neoliberal de Gonzalo Sánchez
de Lozada acometió en la última década del
siglo XX, por medio de la Capitalización (privatización)
y de la Ley de Hidrocarburos, supuso para un país, donde
la mayoría de la población es indígena y pobre,
la consolidación de un Estado débil y sin autonomía
financiera, incapaz de retener el excedente económico de
la extraordinaria riqueza del gas, cuyo equivalente monetario ronda
los 208.000 millones de dólares norteamericanos.
Por otra parte, no es la primera vez que un Gobierno nacionaliza
los hidrocarburos de un país. Ejemplos hay varios. Desde
que en 1960 se creó la Organización de Países
Exportadores de Petróleo, muchas naciones ricas en esa materia
prima nacionalizaron total o parcialmente sus industrias petroleras.
Se ha llegado a afirmar que el Decreto de nacionalización
no favorece a nadie y mucho menos al pueblo boliviano. El que sean
mayoritariamente pobres e indígenas no significa que no tengan
el legítimo derecho a elegir el destino que quieren dar a
las enormes riquezas naturales del país, unas riquezas de
las que, a lo largo de la Historia, no han obtenido ningún
beneficio. Y más cuando llevan tantos siglos sufriendo los
impactos negativos de políticas y modelos económicos
impuestos por el orden internacional, que nunca han supuesto una
mejora de las condiciones de pobreza en las que vive más
del 63% de la población boliviana.
Por último, es lamentable que asimismo se hayan hecho alusiones
a la ayuda en materia de cooperación que España otorga
a Bolivia, o a la condonación de la deuda, como si la coherencia
y continuidad de estas políticas pudiesen llegar a depender
de que este país siga permitiendo o no que las empresas españolas
sigan enajenando los recursos naturales bolivianos.
La ayuda al desarrollo española deberá ser, en todo
momento, ajena a intereses geoestratégicos, económicos
o políticos de carácter bilateral y estar alineada
con la doctrina internacional de erradicación de la pobreza,
orientada a la consecución de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio y a favorecer la mejora de las condiciones de vida de
las poblaciones excluidas. Dicha orientación estratégica
está expresamente recogida por el Plan Director de la Cooperación
Española 2004-2008, aprobado asimismo en el Congreso de los
Diputados.
Principios que informan la coherencia y calidad de la ayuda oficial
al desarrollo que hemos venido defendiendo las ONGD y que, como
recoge la “Plataforma 2015 y más” en su Declaración
de Principios, implica relegar “el interés del donante”
como motivo de la cooperación. Recomendaciones que asímismo
recoge el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, cuando
señala la importancia de desvincular la AOD de la venta de
bienes y servicios españoles.
La Plataforma 2015 y mas,
está formada por las Organizaciones: Acsur – Las Segovias,
Arquitectos sin Fronteras, Asamblea de Cooperación por la
Paz, CEAR – Fundación CEAR, Cooperaccio, Economistas
sin Fronteras, IEPALA, IPADE, ISCOD, MPDL, Paz y Solidaridad, PTM-mundubat
y Solidaridad Internacional
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